A finales de los años 90, el legendario estudio Sunrise decidió desempolvar una de sus joyas más queridas de la fantasía heroica para darle un renacer espectacular. Chou Mashin Eiyuuden Wataru llegó en 1997 no solo como la tercera gran entrega de la franquicia, sino como una reinterpretación ambiciosa, vibrante y cargada de una madurez emocional inesperada que revitalizó el subgénero del mecha fantástico en formato super deformed (SD).

Una premisa audaz: El héroe despojado de su luz

La historia se aleja del cliché del salvador infalible desde su primer compás. Tras las gloriosas batallas en Soukaizan, la tragedia golpea a nuestro protagonista en el mundo humano: un emisario del inframundo le arrebata a Wataru su propia conciencia moral. Con ello, se esfuma su sentido de la justicia y su convicción como el legendario Kyuuseishu (salvador).

Aunque sus fieles e inseparables camaradas, el maestro espadachín Shibaraku y la impredecible y risueña Himiko, logran regresarlo al plano espiritual de Shinbukai, el vacío en su pecho permanece. Wataru recupera los recuerdos de sus hazañas, pero no la brújula ética que lo convertía en leyenda. Esta premisa dota a la serie de un motor narrativo fascinante: cada batalla y cada piso ascendido en este mundo místico no es solo para salvar a Soukaizan de las garras demoníacas, sino para reconstruir el alma fragmentada del propio héroe.

Magia, celuloide clásico y la majestuosidad de Ryujinmaru

Visualmente, Chou Mashin Eiyuuden Wataru es una auténtica delicia para los devotos de la animación clásica en celuloide. Con 51 episodios producidos con un estándar altísimo para la televisión matutina de la época, la obra derrocha dinamismo, color y un diseño de mundos desbordante de creatividad. Cada estrato de Soukaizan ofrece culturas, trampas y demonios con personalidades tan excéntricas como carismáticas.

El verdadero espectáculo, no obstante, reside en sus combates. El legendario robot dragón Ryujinmaru alcanza aquí cotas de diseño sublimes. Las transformaciones elementales que adquiere a lo largo de la travesía (adoptando los poderes de los dragones sagrados de cada nivel) no solo son un festín visual de mechas compactos pero imponentes, sino que ofrecen secuencias de acción coreografiadas con una inventiva y un impacto que muchas producciones modernas envidiarían.

¿Por qué es una obra imprescindible?

  • Evolución de personajes: La dinámica entre el trío principal conserva el humor desenfadado que definió la era Showa/Heisei temprana, pero con un matiz de camaradería más profundo ante la vulnerabilidad de Wataru.
  • Banda sonora épica: Las composiciones orquestales y los temas de apertura y cierre encapsulan a la perfección la emoción de la aventura clásica de exploración y heroísmo.
  • El encanto del SD Mecha: Demuestra que los mechas proporcionados no sacrifican ni un ápice de ferocidad ni de épica cuando la animación y la dirección entregan el corazón.

Veredicto: Una joya que merece ser redescubierta

Chou Mashin Eiyuuden Wataru es nostalgia pura sin caer en la complacencia. Es una carta de amor a los viajes iniciáticos donde el mayor desafío no es derrotar al señor oscuro de turno, sino reencontrarse con la bondad interior que nos define. Si añoras las series de aventuras de los 90 con corazón gigante, batallas electrizantes y un ritmo imparable, este clásico de Sunrise es una parada obligatoria en tu lista.

Veredicto Final wx4k
7.3
"A finales de los años 90, el legendario estudio Sunrise decidió desempolvar una de sus joyas más queridas de la fantasía heroica para darle un..."