Hubo una época gloriosa en la animación japonesa donde la moderación no existía: la era dorada de las OVAs de los noventa. En ese ecosistema desenfadado y vibrante nace Bishoujo Yuugekitai Battle Skipper (1995), una explosión de tres episodios dirigida nada menos que por Takashi Watanabe justo antes de consagrarse con la mítica Slayers. Lejos de tomarse en serio, esta joya oculta abraza su propia naturaleza de fantasía comercial para entregar un espectáculo visualmente delicioso, absurdo y tremendamente entretenido.
De señoritas refinadas a pilotos de guerra
La premisa es un derroche de creatividad tan disparatado que resulta irresistible. En la prestigiosa Academia St. Ignacio, las aparentemente educadas integrantes del Club de Etiqueta esconden una doble vida: al deslizarse por unos conductos secretos, cambian sus uniformes de gala por atuendos de combate hiperestilizados y se transforman en las ‘Extars’. Su misión es pilotar los vanguardistas mechas conocidos como Battle Skippers (o desafortunadamente abreviados como ‘BS’) para salvaguardar la justicia.
¿Y cuál es la gran amenaza que pone en jaque la paz? Nada de invasiones alienígenas ni distopías oscuras: Sayaka, la narcisista y multimillonaria presidenta del Club de Debutantes, quien no dudará en utilizar su inmensa fortuna, a su sufrido sirviente Todo y tecnología armamentística pesada para salirse con la suya. El contraste entre la trivialidad de las rencillas escolares y la escala colosal de las batallas mecha es simplemente brillante.
El encanto puro de la era dorada de las OVAs
Aunque nació con el propósito explícito de promocionar una línea de juguetes y figuras de Tomy, Battle Skipper trasciende su objetivo comercial gracias al desparpajo de su dirección. Watanabe inyecta ese ritmo cómico vertiginoso, gags visuales hilarantes y un dinamismo de acción que más tarde perfeccionaría en el anime de Lina Inverse.
Visualmente, es una auténtica cápsula del tiempo. El diseño de personajes rezuma ese estilo inconfundible de mediados de los 90, con melenas voluminosas, líneas limpias y una animación tradicional dibujada a mano que supera con creces a muchas producciones televisivas contemporáneas. Las secuencias de combate entre mechas poseen peso, chispas mecánicas y un dinamismo analógico que los amantes de la animación clásica apreciarán profundamente.
¿Por qué deberías ver Battle Skipper hoy?
- Diversión directa a la vena: Con solo tres episodios de duración, la historia no pierde un segundo en rellenos y va directa a la acción y la comedia.
- Escalación delirante: Ver cómo una discusión entre estudiantes adineradas escala hasta el despliegue de armamento satelital y mechas tácticos es pura comedia noventera.
- Animación nostálgica y detallada: Efectos de explosiones artesanales, diseños mecánicos sólidos y una paleta de colores vibrante que rinde homenaje a lo mejor de su década.
- El preludio de un maestro: Es fascinante observar las semillas del timing cómico que Takashi Watanabe desplegaría en obras maestras posteriores.
Veredicto
Bishoujo Yuugekitai Battle Skipper no pretende reinventar la ciencia ficción ni plantear dilemas existenciales sobre la condición humana y la robótica; su única pretensión es hacerte pasar un rato electrizante. Si buscas una miniserie ligera, repleta de acción trepidante, chicas carismáticas y el encanto inigualable del anime de 1995, este escuadrón te garantiza una sonrisa de oreja a oreja de principio a fin.