Sumergirse en las calles empapadas de lluvia y teñidas de neón de Mega-Tokyo siempre es un billete de ida hacia la nostalgia más pura del cyberpunk. Sin embargo, mientras que la mayoría de los reflectores suelen apuntar a las armaduras brillantes de las Knight Sabers en la franquicia Bubblegum Crisis, A.D. Police (TV) decide descender al fango, a la trinchera olvidada donde los humanos comunes y corrientes deben enfrentarse, con pistolas reglamentarias y chalecos antibalas, a auténticos monstruos biomecánicos.
Polvo, sangre y metal: El infierno de la A.D. Police
Ambientada unos años antes de los sucesos de Bubblegum Crisis Tokyo 2040, esta entrega televisiva de 1999 rescata el concepto de la fuerza policial especializada en contener a los Boomers: androides hiperavanzados creados para la reconstrucción urbana que, con aterradora frecuencia, se desquician y mutan en aberraciones homicidas.
Aquí no hay exoesqueletos todopoderosos ni rescates milagrosos de último minuto. La serie destila una crudeza palpable: ser oficial de la A.D. Police es prácticamente una sentencia de muerte. Ese peso psicológico recae sobre los hombros de nuestro protagonista, Kenji Sasaki, un detective quemado, cínico y consumido por la culpa tras haber visto morir a su enésimo compañero a garras de un Boomer fuera de control.
Una química letal: La fórmula Buddy Cop redefinida
El punto de inflexión narrativo ocurre cuando Kenji, suspendido temporalmente por insubordinación y tras ahogar sus penas en un bar, le propina un puñetazo traicionero a un desconocido. El giro del destino no se hace esperar: al día siguiente, ese mismo desconocido es presentado como su nuevo compañero, el inspector alemán Hans Kleif. A partir de este choque frontal, la serie construye una dinámica fascinante:
- Kenji Sasaki: Puro instinto callejero, marcado por el trauma, agresivo y desconfiado del sistema.
- Hans Kleif: Metódico, calculador, imperturbable y con sus propios secretos cibernéticos a cuestas.
- Un conflicto constante: La fricción inicial evoluciona hacia un respeto forjado bajo fuego cruzado y metralla.
Ciberpunk visceral con sabor a finales de los noventa
Lo que hace brillar a A.D. Police (TV) es su atmósfera profundamente noir. Mega-Tokyo se siente densa, peligrosa y alienante. La serie no escatima en elementos de body horror cuando los Boomers pierden el juicio, transformando el metal y los circuitos en carne sintética grotesca y pesadillesca que recuerda a los mejores momentos del terror biotecnológico noventero.
La banda sonora acompaña a la perfección este descenso a los abismos urbanos, alternando sintetizadores oscuros, guitarras industriales y melodías melancólicas que acentúan la soledad de sus protagonistas frente al monopolio corporativo de GENOM.
¿Vale la pena revivir este clásico?
Lejos de ser un simple derivado oportunista, A.D. Police (TV) es una carta de amor a los thrillers policíacos oscuros con alma de ciencia ficción dura. Si eres amante de obras como Patlabor, Armitage III o las iteraciones clásicas de Ghost in the Shell, encontrarás en esta serie una joya infravalorada que merece ser reivindicada. Una experiencia intensa, descarnada y absolutamente imprescindible para quienes buscan historias donde el metal corta más profundo que las palabras.